El accidente isquémico transitorio (AIT) se refiere a una disfunción cerebral temporaria debido a la insuficiencia de sangre y oxígeno. Se suele llamar la enfermedad "miniataque cerebral". El AIT es una condición grave que sirve de advertencia de un ataque cerebral. Las probabilidades de sufrir un ataque cerebral es mayor en los primeros meses después del AIT inicial.
El AIT es la consecuencia de un bloqueo temporario de la alimentación de sangre al cerebro. En general, incluye la acumulación de placas en las arterias y el endurecimiento de las arterias.
Las razones para el bloqueo pueden incluir:
- Un coágulo sanguíneo o pedazo de placa de una pared interna de una arteria se desprende, bloqueando el flujo sanguíneo a una parte del cerebro.
- Un coágulo sanguíneo se desprende del corazón y se dirige al cerebro.
- Puede ocurrir presión sanguínea baja temporaria en el cerebro debido al estrechamiento de arterias en el cuello.
- Trastornos en la sangre y de coagulación, tales como:
- Anemia
- Policitemia
- Hiperviscosidad
- Vasculitis o inflamación de los vasos sanguíneos
Un factor de riesgo es algo que hace que sus posibilidades de contraer una enfermedad o condición aumenten.
- Fibrilación atrial, un ritmo cardíaco irregular
- Historia familiar de ataque cerebral
- Edad: 45 o más (el riesgo mayor es en la 7a y 8a décadas)
- Diabetes
- Enfermedad cardiaca
- Tabaquismo
- Alta presión sanguínea
- Consumo excesivo de bebidas alcohólicas
- Sexo: masculino
- Colesterol alto
- Obesidad
- Vida sedentaria
- Apnea del sueño
- SIDA
En general, los síntomas del AIT duran menos de 10 minutos, pero pueden persistir hasta 24 horas. Los efectos son distintos dependiendo de la ubicación del bloqueo. Los síntomas del AIT son similares a los de un ataque cerebral y requieren atención médica inmediata.
Los síntomas incluyen:
- Ceguera en un ojo; con frecuencia se la describe como una cortina que cae
- Otros problemas en la vista
- Debilidad, entumecimiento o hormigueo en el rostro, un brazo, pierna o un lado del cuerpo (En general, afecta un sólo lado del cuerpo, aunque ocurren excepciones)
- Dificultad para hablar o comprender palabras
- Mareos, inestabilidad o una caída
- Dificultad para caminar o paso inestable
- Problemas de equilibrio o de coordinación
- Pérdida de conciencia
- Dolor de cabeza fuerte repentino
- Nausea
- Vómitos
- Confusión repentina o problemas de memoria
El médico le preguntará sobre sus síntomas e historial médico y le realizará un chequeo físico. Uno de los objetivos principales es determinar su riesgo de tener un ataque cerebral.
Las pruebas podrán incluir:
Análisis de sangre – incluyendo un recuento de glóbulos completo, azúcar en la sangre, colesterol, niveles grasos, niveles de coagulación y verificación de otros elementos en la sangre.
Electrocardiograma (EKG) – para medir el ritmo cardíaco y verificar si el ritmo cardíaco es irregular
Ultrasonido– una prueba que utiliza ondas sonoras para ayudar a determinar si hay bloqueos en las arterias que alimentan al cerebro
IRM – prueba que utiliza ondas magnéticas para generar imágenes de estructuras dentro de la cabeza
TC – un tipo de rayos X que utiliza una computadora para generar imágenes de estructuras dentro de la cabeza
Angiografía por Resonancia Magnética – realizada antes de una cirugía de la arteria carótida para determinar la extensión de la arteria con estrechamiento. Durante un arteriograma, se inyecta un colorante de contraste y se producen imágenes para ubicar con exactitud el bloqueo y para determinar la extensión de la arteria que está ocluida. En general, se realiza esta prueba únicamente para confirmar la necesidad de una cirugía.
Ecocardiograma – una prueba de ultrasonido que busca coágulos sanguíneos en el corazón
Electroencefalograma (EEG) – una prueba que puede detectar convulsiones a través de la medición de las ondas cerebrales (se usa únicamente si hay sospecha de una convulsión)
Un AIT coloca a la persona en riesgo mayor de sufrir un ataque cerebral. Por lo tanto, el tratamiento tiene como objetivo reducir el riesgo del ataque cerebral a través de la modificación del estilo de vida, medicación y cirugía. Toda condición que pueda contribuir a un episodio, tal como la diabetes o la presión alta sanguínea, debe ser controlada.
Muchos pacientes reciben aspirina u otras drogas para reducir el riesgo de formación de coágulos. Sin embargo, hay situaciones en las que no se pueden usar estas drogas. Su médico podrá prescribir medicaciones para tratar otras condiciones que aumenten su riesgo de sufrir un ataque cerebral. Si su colesterol es alto, podrá recetarle drogas para reducirlo. Si usted tiene presión sanguínea alta, trabaje con su médico para su control.
Si la arteria carótida está bloqueada en un 70% o más, el médico podrá recomendar una endarterectomía de la carótida para retirar los depósitos de placas. Debido a que este procedimiento puede provocar ataques cerebrales, en general, no se lo lleva a cabo cuando no existen síntomas y el bloqueo es inferior al 70%.
Las siguientes estrategias pueden ayudar a reducir la probabilidad de sufrir AITs y ataques cerebrales:
- Haga ejercicios regularmente, con la aprobación de su médico.
- Aliméntese con una dieta sana, con bajo contenido de grasas saturadas y rica en granos, frutas y vegetales.
- Mantenga un peso saludable.
- Si fuma, deje de hacerlo.
- Consuma bebidas alcohólicas con moderación (no más de dos tragos por día para hombres y uno para mujeres)
- Controle la presión sanguínea y la diabetes.
- Mantenga el colesterol en niveles normales.
Último revisado Junio de 2001 por
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