El aborto espontáneo se refiere a la finalización del embarazo antes de que el bebé en desarrollo pueda sobrevivir fuera del vientre. El aborto espontáneo puede ocurrir durante el primer o segundo trimestre, antes de las 20 semanas. La mayoría de los abortos espontáneos es un hecho aislado.
Ciertos abortos espontáneos son inexplicables. Con frecuencia, los abortos espontáneos ocurren por los siguientes motivos:
- Anormalidad cromosomática (la edad avanzada del padre y de la madre aumenta el riesgo).
- Defectos uterinos
- Fibromas
- Tejido cicatricial de cirugía realizada en el pasado
- Progesterona insuficiente (una hormona femenina necesaria para mantener el embarazo)
- Infección en el aparato genital
- Factores inmunológicos que pueden provocar problemas de coagulación o rechazo del feto.
Un factor de riesgo es algo que hace que sus posibilidades de contraer una enfermedad o condición aumenten.
- Edad avanzada del padre o de la madre
- Concepción dentro de los 3 meses de un parto
- Fumar
- Beber tres tazas o más de café por día
- Consumo de bebidas alcohólicas
- Uso de drogas ilícitas
- Exposición a ciertas toxinas del medio ambiente
- Diabetes, con control deficiente del azúcar en la sangre
- Infecciones, tales como la del virus herpes simplex, VIH o estreptococos del Grupo B
- Enfermedad autoinmunitaria, tal como el lupus
Por haber tenido un aborto espontáneo al comienzo del embarazo, su riesgo no es mayor de sufrir abortos espontáneos subsecuentes. Si usted ha sufrido abortos espontáneos múltiples, podrá serle útil una evaluación médica para determinar la causa.
Los síntomas incluyen algunos o todos los siguientes:
- Hemorragia vaginal
- Secreción rosa o marrón
- Retorcijones
- Secreción de productos de la concepción
- Fiebre
Le preguntarán sus síntomas, su tiempo de embarazo y cuándo notó inicialmente un cambio en su estado. El médico le realizará un examen físico y pélvico.
Las pruebas podrán incluir:
Prueba de ultrasonido – para evaluar la salud del feto o detectar un embarazo extrauterino (un embarazo en el que el desarrollo ocurre fuera del útero)
Análisis de tejido – para examinar el tejido expelido y verificar si hay defectos cromosomáticos presentes
Otras pruebas verifican el grado de pérdida de sangre y los tipos de sangre del feto y de la madre:
Análisis de sangre – para verificar si el hombre o la mujer tienen errores cromosomáticos o verificar los niveles hormonales y de anticuerpos.
Pruebas con imágenes – rayos X o ultrasonido para identificar problemas en el útero
Biopsia del endometrio – revela si el revestimiento del útero es adecuado para aceptar y mantener un embrión
Histeroscopía – se observa dentro del útero con un instrumento de fibra óptica iluminado. Se inserta el histeroscopio en la vagina y se lo pasa a través del cérvix. El médico puede verificar si hay problemas con el tamaño o forma de su útero y examinar y retirar muestras del revestimiento del endometrio. Durante el procedimiento, es posible que el médico también pueda corregir el problema uterino.
La atención inmediata generalmente requiere el control de la hemorragia con medicación. Se necesita una dilatación y evacuación (D y E) si el contenido completo del útero no ha sido expelido. Durante la D y E, el médico dilata el cérvix, inserta una herramienta en el útero y succiona el material restante. Las mujeres pueden necesitar ayuda profesional para su recuperación emocional por la pérdida.
El objetivo del tratamiento de largo plazo es evitar abortos espontáneos futuros. El mismo dependerá de la causa de las pérdidas anteriores.
Los medicamentos podrán incluir:
- Antibióticos para combatir infecciones
- Suplementos de progesterona (si el nivel de dicha hormona es bajo)
- Aspirina y otros medicamentos para el tratamiento de problemas de coagulación ocasionados por trastornos inmunológicos.
Muchas anormalidades físicas pueden corregirse para reducir las probabilidades de un nuevo aborto espontáneo. Si el cérvix está debilitado, el médico puede colocar una sutura al comienzo del embarazo para mantenerlo cerrado hasta que usted esté lista para el parto. Si fibromas son un factor de contribución, retirarlos puede prevenir otra pérdida.
Muchas veces, hablar con un consejero profesional puede ayudar a las mujeres a enfrentar la pérdida sufrida. Ciertas personas se benefician de la participación en un grupo de apoyo.
Muchas veces, no hay nada que pueda prevenir un aborto espontáneo. Sin embargo, hay formas en que una mujer puede reducir su riesgo, incluyendo:
- No fumar.
- No consumir bebidas alcohólicas.
- No usar drogas ilegales.
- Limitar la ingestión de café y cafeína.
- Consulte a un especialista si:
- Usted ha tenido dos abortos espontáneos o más y tiene más de 35 años de edad
- Usted tiene un problema de salud que pueda dificultar llevar el embarazo a término
Último revisado Junio de 2001 por
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